VEO, VEO. ¿QUÉ VES?.

Coaching personal y laboral

VEO, VEO. ¿QUÉ VES?.

VEO, VEO. ¿QUÉ VES?.

¿Has jugado alguna vez al veo, veo?. Seguro que sí.

Recuerdo, de pequeña, en el coche con mis padres y hermanos. Esos viajes laaargos que parecían interminables. Y digo parecía, porque la sensación del tiempo cambia mucho de “niña a mujer”. Jajajajaja, vaya, me ha salido un punto Julio Iglesias ;-)

Pues en esos viajes, después de la decimosexta vez de preguntar, ¿papá, falta muuucho?, mi madre solía empezar el juego:

Mamá (M): Veo, veo

Nosotros (N): ¿Qué ves?

M: Una cosita

N: ¿Por qué letrita empieza?.

M: Por la M

Y ahí Nosotros comenzábamos a nombrar, quitándonos la palabra (¡¡el más rápido en adivinarlo ganaba!!!!) todo lo que veíamos que empezara por la letra M, porque ese era el truco, teníamos que verlo (no imaginarlo) y además, ver lo que mamá estaba viendo.

Este juego de mi infancia, me sirve de introducción al tema que quiero compartir hoy contigo:

¿Qué ves TÚ?, ¿qué veo YO?, y ¿qué nos hace ver las cosas diferentes?.

 

¿Has escuchado la frase El mapa no es el territorio?. Esta es una premisa de la PNL (Programación Neuro Lingüística), que quiere decir que nuestra realidad no es la realidad en sí, sino una representación que nosotros tenemos en nuestra mente sobre la realidad, y una representación es solamente eso, una manera de ver la realidad.

Interpretamos los sucesos según lo que NOSOTROS hemos vivido, basado en NUESTRAS experiencias, creencias, valores……. Cada cual interpreta la realidad como ha aprendido a hacerlo. Y esto hace que veamos la realidad filtrada por nuestro pensamiento.

Mi mapa NO es el territorio

 

Si entendemos este punto de vista MI mapa no es el territorio, y que al resto de las personas les ocurre lo mismo:

  • Primero, podemos observar al resto con ojos de “exploradores”, sin prejuicios, sin etiquetas, con curiosidad. Es genial explorar a los demás, porque no sólo hacemos un ejercicio de respeto, de escucha activa, de empatía, de aprender a calzar los zapatos de los demás sino que además aprendemos a aceptarles con mayor facilidad, podemos sentirnos más acordes y en armonía con nuestro entorno y, lo que yo considero más poderoso, poder integrar NUEVOS valores y principios valiosos de otras personas en nuestra propia vida.

 

  • Segundo, nos permite explorar nuestro propio mapa, para ser conscientes de nuestros procesos emocionales, mentales y de conducta. De ser conscientes de que interpretamos la realidad desde un nivel subjetivo.

Esto nos ayuda a buscar un poco más allá y entender por qué, a veces, hay discusiones, malos entendidos, y es porque el mapa de la otra persona no se corresponde exactamente con el mío.

Se puede ser feliz de distintas maneras

 

Entendiendo esto también podemos concluir que se puede ser feliz de distintas maneras y que es magnífico aprender a aceptarnos cada uno con nuestras creencias, valores, criterios, ideas y pensamientos.

Así que te invito a que en la próxima oportunidad de intercambiar opiniones con otras personas (reunión de trabajo, charla con tu pareja, tus hijos, hermanos, tus padres…) estés atento  a tu diálogo interno, estés atento a lo que dicen los demás, y qué te preguntes: ¿qué es aquello que dicen distinto los demás y yo puedo integrar?. ¿Qué es lo que los demás manifiestan y a mí me llena de sorpresa y me hace reflexionar?. ¿Cómo puedo hacer para aprender de las personas que están a mí alrededor aunque opinen de una manera distinta a mí?.

Entonces, es probable, que experimentes en ti que “cuando la mente se abre a una nueva idea, nunca vuelve a ser la misma”, cómo Einstein decía.

Y además, si quieres, puedes compartirlo conmigo.

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